Cada vez oímos más el término domótica “o casas inteligentes, hogar digital…” referente a un conjunto de sistemas capaces de automatizar una vivienda, aportando servicios de gestión energética, seguridad, bienestar y comunicación. Estos servicios pueden estar integrados por medio de redes interiores y exteriores de comunicación, cuyo control goza de cierta ubicuidad, desde dentro y fuera del hogar.
Por suerte, estos adelantos tecnológicos también se han empezado a aplicarse en el campo de las piscinas para mejorar su funcionamiento y el bienestar del usuario, logrando que así éste tenga más tiempo para disfrutar el tiempo libre.
Pero de nada sirve tener un aparato capaz de hacer todo, sino somos capaces de usarlo de forma sencilla, o una instalación muy compleja que requiera mantenimientos constantes. Es por ello que todo sistema debe poseer unos controles sencillos e intuitivos que no supongan una barrera para el usuario, y una instalación simple que no tengamos que estar pendientes de ella en todo momento.
En el mercado podemos encontrar tres tipos de sistemas de comunicación:
Actualmente no existe un protocolo de comunicación común para los diversos fabricantes de componentes domóticos, por lo que cada empresa diseña el propio y en el mercado se pueden encontrar diferentes estándares.
A parte de los requisitos funcionales, está claro que existen otros como los económicos o de objetivos por los cuales se debe guiar el usuario a la hora de adquirir un sistema u otro. Y es que según las necesidades finales, el equipo puede variar.
Sensores:Los sensores deben captar cualquier cambio físico, trasmitiendo la información a la unidad central de control. Estos puede ser de temperatura, presión, fotoeléctricos… Deben estar permanentemente en contacto con los agentes y son los únicos elementos del sistema que requieren mantenimiento.
Central de control:Es la encargada de actuar sobre los elementos de forma directa o mediante programación previa. En los casos en los que esté en riesgo la salud de los usuarios o la instalación tomará decisiones anteriormente establecidas. Existen muchos modelos en el mercado, pero lo mejor es escoger aquellas que su funcionamiento es fácil e intuitivo.
Actualmente, gracias a los controles vía Internet o móvil el usuario puede mandar a distancia a la central para que, por ejemplo, caliente el agua antes de que llegue a casa. Y al contrario, también puede recibir mensajes de alerta de la central en el caso de que algo no funcione correctamente.
Actuadores:Son los dispositivos de salida capaces de recibir una orden de la central de control, realizando la acción debida, de encendido, apagado o regulación.
Gracias a estos dispositivos se puede gestionar totalemente una piscina de forma más automática que como se hacía unos años, simplificando tareas que antes hacían diversos equipos no conectados entre sí. Con ello el usuario evita la dispersión tecnológica, gestionando desde una central todos lo elementos de la piscina, de forma sencilla y confortable, satisfaciendo sus necesidades.
Como aspectos destacados de la domótica aplicada a las piscinas, tenemos que destacar, nuestro apartado de seguridad, y el gran ahorro enérgetico que supone para el cliente.
También puede ahorrarse mucha energía mediante el uso de un sistema domótico, ya que optimizará los horarios de utilización de los elementos de la piscina (como por ejemplo las luces), ahorrando dinero al usuario y contribuyendo a respetar el medio ambiente.